Con el título de “Obra
de amor y abnegación” comienza la
redacción de los
Estatutos que regirían al Centro Educativo
de Retardo Mental “Uruguay”,
aprobados el 25 de noviembre de 1975, y del cual
extraemos algunos conceptos, que por su importancia
no han perdido vigencia.
Ese día se reunieron los padres de severos
y profundos retardados mentales, convocados especialmente,
para buscar soluciones que ampararan a niños
queno encontraban ubicación en nuestro
sistema de enseñanza pública.
Se aspiraba a proteger a los jóvenes que
se encontraban en esas condiciones,
amparar a los adultos sin protección familiar
y en general, defender los derechos que tienen
todos los deficientes mentales a tener una vida
digna.
Fundamentalmente la convocatoria respondía
a aceptar el desafío de cubrir
el vacío lamentable que acusa la enseñanza
oficial al recibir sólo a retardados mentales
más recuperables, y aún así,
en número limitado.
La tarea inicial estuvo a cargo de 35 padres,
maestros y colaboradores de
buena voluntad que se inscribieron como socios.
Consideraron y aprobaron
los Estatutos e integraron las primeras autoridades
del nuevo baluare en la
defensa de los derechos del retardado mental,
que pasó a denominarse
Centro Educativo de Retardo Mental “Uruguay”
(C.E.R.M.U.).